sábado, 29 de diciembre de 2012

Adiós al 2012

Hoy, 29 de diciembre, faltan dos días para acabar el año. Cambiamos el dos por el tres. Cambiamos las lágrimas por sonrisas. Los suspensos por aprobados. Los miedos por nuestra valentía. Cambiamos el egoísmo por la generosidad. Derrumbamos el muro que nos oculta, las numerosas capas de cebolla, las caras artificiales, para ser como somos. Para ser nosotros.

Me he dicho a mi misma: Marta, se te va. El año se acaba. ¿Ha sido bueno, malo, normal? ¿Lo has aprovechado? Tengo que decir, que se me ha ido volando... Que parece que hace un día que abrí los regalos de reyes, y solo me faltan eso, días, para abrir los siguientes. Cierro los ojos y veo a mi hermana haciendo la comunión, ¿cuándo fue? Para mi antes de ayer, en realidad, hace unos seis meses. Me acuerdo de la ropa que me puse cada noche para cenar en el restaurante del hotel, en julio. Viajé con mi familia a Tenerife en verano, para mí, la semana pasada.

Si reviso todo lo que me ha pasado, creo que mi año ha sido bueno. Siempre hay cosas que me gustaría mejorar, miedos que quiero perder, sueños que no llegan... En fin, lo típico. Pero por otro lado está mi familia, que en general, está bien. Mis amigos, que me quieren tanto como yo los quiero a ellos. Y, ¿por qué no decirlo? Mi ídolo. Sí. Porque puede que haya gente que piense que no es lógico que una persona que no sabe de mi existencia consiga que mi año sea bueno. Pues, señoras y señores, guste o no, esto es así. Porque Justin saca discos, me ilusiono con ellos, los recibo en un regalo de cumpleaños, y sonrío. Porque Justin saca una colonia, voy a Tenerife, la compro, y sonrío. Porque enciendo el ordenador, entro en Twitter, leo lo que me ha escrito, a mi y a todas sus beliebers, y sonrío. Pero he de admitir, que igual que sonrío, lloro. ¿Merece la pena? Lo que no merece es contestar tan patética pregunta.

Creo que es justo que de las gracias a este año por conocer a varias personas, una especialmente. Porque gracias a Twitter, puedo decir que tengo una nueva amiga. Una persona que a pesar de los kilómetros me apoya, me aconseja y que esta ahí. Sandri, por si no sabías que eras tú, hola.
Mi corito, aaaaaaay el coro. Ensayo pa' aquí y ensayo pa' allá. Acutaciones, actuaciones y actuaciones. ¿Pero y lo que me río yo? Me ha dado la oportunidad de conocer a más gente, de divertirme, de reírme, de pasarlo en grande. Pero atención, que gracias al coro, he encontrado a mi hermana gemela perdida. Ele, que te quiero.

¿Algo malo? ¿Algo que fastidia un poco este buen año? Lo mismo que ha fastidiado el resto desde hace unos cuantos. Mi sueño. A ver si se da por aludido y se apura en llegar, que lo necesito. No es fácil saber que tu ídolo está en el mismo país que tú, y que mientras otros le ven, le escuchan en directo y consiguen incluso conocerle, tú estás en tu casa leyendo sus historias y sintiéndote aún peor. Pero no hace falta que nadie piense "joder, pobre". No. Porque sé que lo voy a lograr. Sé que conseguiré cumplir mi sueño. Y sé también, que el año que me espera está cargado de sonrisas y lágrimas (como tan bonita película), por eso cojo fuerzas para afrontar lo que viene y vivirlo al máximo.



¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!!!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Sueños despiertos.

El bullicio no paraba a su alrededor. Cerró los ojos, y voló. Un cielo azul se abría sobre su cabeza. Se sentó en el freco césped y tomó aire por la nariz, llenándose de la paz de aquel lugar. Miles de pequeñas florecillas de colores decoraban el extenso paisaje. Se tumbó y giró la cabeza. Allí estaba él, sonriéndole. Aproximaron sus manos hasta que se rozaron. Una suave caricia, un enorme cosquilleo en el estómago. Entre caricia y caricia, sus dedos terminaron entrelazándose. Flotaban, en aquel momentos ambos jurarían que flotaban . Miraron el cielo, perdiéndose en su inmenso azul. Buscando forma en las nubes. Viviendo el momento, soñando que no acabara. De repente, silencio. La chica abrió los ojos y vio al profesor en la puerta del aula. Había acabado el tiempo de sueños y fantasías, era el turno de la realidad. Una realidad cruel y despiadada que la devolvía a la clase de matemáticas.

viernes, 7 de diciembre de 2012

¿Me querías?

¿Por qué te fuiste? ¿Por qué prometiste que te quedarías? ¿Por qué me besaste y después me dijiste lo mucho que me querías? Dime por qué. Dímelo. ¿En algún momento sentiste algo? ¿Hubo algo? ¿Me querías? Necesito saberlo. Solo quiero saber si me utilizaste. Si viví engañada, creyendo que me amabas y tú solo jugabas. ¿Por qué me acariciabas? ¿Por qué me hablabas con esa voz tan dulce? ¿Por qué me despertabas cada mañana con un mensaje para darme los buenos días? ¿Por qué coño lo hacías? Al final te fuiste. Me dejaste sola, completamente sola, y rota. Pero te dio igual. Porque te dio igual, ¿verdad? Desapareciste sin preocuparte por mi. Y después te vi. Besabas a otra. Abrazabas a otra. Le decías que la querías. ¿De verdad lo hacías con ella también? ¿O a ella la querías de verdad? Eres un maldito cabrón, un capullo de verdad. Un hijo de puta sin sentimientos. Te odio. Te odio porque no puedo dejar de quererte.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

I want to feel pretty.

Miré mis ojos, marrones y sin vida. Parecían cansados, muertos. Mi nariz, plagada de granitos. Mi boca, pequeña y con labios finos. Mi pelo cogido en un moño sin sentido, desastroso. Caían sobre mi frente varios mechones oscuros. Seguí bajando hasta llegar a mi pecho. Nadie se fijaría en mi, era obvio. Mi barriga, odiaba mi barriga. Quería que fuese plana, pero aunque no comiese, seguía estando inflada. Mis piernas con anchos muslos. Los toqué, casi pegándoles, como si ellos tuvieran la culpa. Me giré para verme de perfil, y me di asco. Cerré los ojos e intenté no llorar. Cogí aire y metí la barriga hacia dentro. ¿Así estaba mejor? Tampoco era suficiente, además, necesitaba respirar. Fui al baño y cogí las pinturas. Lápiz de ojos y rímel y carmín rojo en los labios. Volví al espejo, ¿por qué me odiaba tanto? Por mucho que quisiera cambiar y ser la chica guapa de la que todos se "enamoran", sabía que era imposible. Me tiré sobre la cama, y lloré. Total, estaba sola, nadie me esucharía. Entonces, sonó el móvil. Respiré profundamente y respondí con un "hola" muy poco alegre. Escuché su voz al otro lado del téléfono. Era su voz, su voz, su voz. Amaba esucharle, su voz. Me dijo: voy para allá, pequeña. Y sonreí como una idiota. Sonreí después de haber llorado horas. Y todo gracias a él.No solo amaba su voz, ese momento se confirmó lo que ya sospechaba. Simplemente, le amaba.