miércoles, 19 de diciembre de 2012

Sueños despiertos.

El bullicio no paraba a su alrededor. Cerró los ojos, y voló. Un cielo azul se abría sobre su cabeza. Se sentó en el freco césped y tomó aire por la nariz, llenándose de la paz de aquel lugar. Miles de pequeñas florecillas de colores decoraban el extenso paisaje. Se tumbó y giró la cabeza. Allí estaba él, sonriéndole. Aproximaron sus manos hasta que se rozaron. Una suave caricia, un enorme cosquilleo en el estómago. Entre caricia y caricia, sus dedos terminaron entrelazándose. Flotaban, en aquel momentos ambos jurarían que flotaban . Miraron el cielo, perdiéndose en su inmenso azul. Buscando forma en las nubes. Viviendo el momento, soñando que no acabara. De repente, silencio. La chica abrió los ojos y vio al profesor en la puerta del aula. Había acabado el tiempo de sueños y fantasías, era el turno de la realidad. Una realidad cruel y despiadada que la devolvía a la clase de matemáticas.

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