jueves, 14 de marzo de 2013

Hoy no es un buen día

Hoy no es un buen día. No lo es porque estoy en mi casa, con el ordeador sobre mis rodillas, con las noticias en la tele, con el móvil a mi lado y con ganas de llorar. No es un buen día porque debería estar cumpliendo mi sueño. Veo como muchas personas lo consiguen, como le pueden ver a poco metros, escucharle en directo, sentirle cerca. Pero yo no, porque aunque está en mi país, ¿cuánta distancia nos separa? Geográficamente vivo más cerca de África que de España, así que da igual donde esté, porque sigue siendo demasiado lejos.

Las personas que me rodean no lo entienden, al menos la gran mayoría, y eso es lo peor. No se dan cuenta de lo que significa para mí, de lo que lo necesito... En vez de dedicarme palabras de ánimo, se ríen y pronuncian sin pensarlo un "jódete." Pues sí, me jodo aunque tú no lo digas, creéme que lo hago.

Muchas veces me pregunto, ¿por qué yo no puedo y el resto sí? ¿Por qué una persona que no estudia, está ahora mismo gritando a escasos metros de un escenario? ¿Por qué una persona que da problemas en casa, está escuchando su voz en directo? ¿Por qué el adolescente más irrespetuoso está encerrado en un estadio con él? Y sobre todo, por qué yo que estudio, no doy problemas, respeto y soy la hija ideal, PORQUE PUEDO JURAR QUE LO SOY, ¿por qué yo no estoy ahí? Es lo único que pido. Lo único a cambio de todo lo que hago. Y no, no lo tengo.

Never Say Never, Believe, los sueños de hacen realidad, lucha por tus sueños... Sí, yo no lo dudo. No puedo dudarlo porque le tengo a él como ejemplo. Esa persona que salió de la nada, para convertirse en el todo de mucha gente. En mi todo. Él es la clara prueba de que todo esto es cierto, pero no es fácil confiar cuando una y otra vez, ves escapar tu oportunidad.

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