lunes, 4 de marzo de 2013

Pequeños placeres

Ese placer que sientes al abrir los ojos un sábado. Primero: miedo, rabia y ganas de llorar. ¿Ahora a clase? Entonces es cuando descubres que no, que por fin es sábado.Vuelves a cerrar los ojos y duermes hasta que ya no quieres más. A eso lo llamo yo: pequeño placer de la vida. Y como este hay muchos. Un libro nuevo, su olor. Una ducha de agua caliente en pleno invierno. Un abrazo justo en el momento en el que lo necesitas. Una peli, una manta y la lluvia de fondo. Una bolsa de golosinas. Un sentimiento que te hace sentir vivo. Una sonrisa de alguien, después de haberla ayudado. Una buena comida cuando llegas de clase. Música mientras miras el techo de tu habitación y tu mente toma otro rumbo. Un paseo tranquilo un domingo por la mañana. Coger sol en verano, con los ojos cerrados.   Desayunar churros. Adoro los churros. Me encantan. Y si son con chocolate, mejor.                                                                                              Estos son el 0, 00000001% de todos los pequeños placeres. Y es muy triste que pensemos que por vivirlos, por conseguirlos, por tenerlos... Seamos felices. Porque la felicidad es más. Y nos da miedo. Por eso empleamos estas pequeñas cosas para poder decir "ahora mismo soy feliz"; y así poder engañarnos. E Incluso, si somos demasiado tontos, creerlo.                                                                                                                                        

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