miércoles, 3 de julio de 2013

¿Cómo son las nubes?

- Mamá, ¿cómo son las nubes? - preguntó intrigada la niña, mirando por la ventana del coche.
- Pues... Son diminutas gotitas de agua, no son esponjosas.
- ¿No son como las nubes de la feria? - volvió a preguntar la pequeña, claramente decepcionada.
- No, cariño, no son como esas.

La conversación terminó aquí, y el camino continuó en silencio. Un silencio poco real, ya que una infantil mente seguía dando vueltas. Realmente creía en que las nubes eran esponjosas, y que podría llegar hasta ellas con una enorme escalera. Creía que podía vivir flotando, durmiendo cada noche sobre una distinta. Creía que podría comerlas, y que serían sorprendentemente dulces. Creía que la lluvia formaría el arcoíris perfecto, y que se tiraría por él a modo de tobogán. Creía que todo era posible, y que nada ni nadie le impediría demostrar que aquel perfecto mundo imaginario, era el mejor jamás creado.

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