Diría que existen tres tipos de despedidas. La despedida planeada en la que sabes que habrá un reecuentro, la despedida invisible y la muerte.
La primera posiblemente sea la más común, y quizás, la menos dolorosa. Se repite continuamente: cuando terminan las vacaciones y un familiar que vive fuera vuelve a su casa, cuando un estudiante de universidad cambia de ciudad durante unos meses... Sí, duele. Pero al fin y al cabo, en el 95% de los casos no es una despedida definitiva.
La despedida invisible es bastante jodida. Ocurre sin que te des cuenta y sin ningún motivo aparente. Poco a poco, en silencio, hasta que después de un tiempo descubres que le has perdido. Que os habéis perdido. Y no sabes qué pasara. En realidad, no ha habido despedida. Ningún abrazo que indique que de alguna forma, acaba.
Y la muerte. A veces "planeada" y otras invisible. Porque en ocasiones podemos sospechar que ocurrirá, pero en otras, viene de repente y para siempre. La muerte.
Creo que te falta una. Un poco como la invisible, pero con el defecto de que esperas el reencuentro. Piensas que no volverá, pero ¿y si os queríais como a nunca nadie pensasteis que querríais? ¿Y si creéis que fue por un error? Entonces siempre queda el "¿Y si...?" Y siempre tendrás la pequeña esperanza de reencontrarte. Tal vez sin querer, tal vez en un programa de televisión o tal vez nunca. Pero de esas cosas se encarga el futuro. Nosotros solo esperamos que así sea, que el abrazo de reencuentro llegue pronto y que el cariño aun perdure.
ResponderEliminar(te quiero, martuki)