Lágrimas de papel. Sonrisas de papel. En definitiva, sentimientos plasmados en unas líneas.
sábado, 15 de junio de 2013
Es injusto
Es injusto que la nieve no caiga como en los dibujos. Es injusto que cuando intestas hacer un muñequito las bolas no sean perfectas, que no se formen haciéndolas rodar. Es injusto que la nieve no sea suave como el algodón, sino más bien algo que se rompe. Porque es así su textura, se parte. Es fría y parece preciosa, pero quizás esté muy cansada. ¿No lo has pensado? No te fíes de su apariencia, porque que sea hermosa y sonría de una manera espectacular, no quiere decir que no esté a punto de romperse.
¿Segundos, minutos, horas?
Intenté recordar cuánto tiempo llevaba así. ¿Segundos? ¿Minutos? ¿Horas? Di vueltas y vueltas a la cabeza, pero manteniendo la vista en el techo, como llevaba haciendo, ¿segundos, minutos, horas? Sin parpadear. Me atrevo a decir, que incluso sin respirar. Porque así me sentía, muerta. Muerta en este mundo, mientras imaginaba el mío propio. Y allí todo era posible, todo estaba al alcance de mi mano. Así que decidí dejar pensar en el tiempo y concentrarme más en los sueños. Por lo tanto, volví a pulsar el play y de nuevo, sonreí viviendo en mi mundo ficticio. Mi mundo y solo mío.
viernes, 19 de abril de 2013
Descubrí que tenía una amiga
Necesitaba un abrazo y enseguida me acordé de ella. Cogí el
móvil y marqué su número. Intenté contener las lágrimas que amenazaban con
correr sin miedo por mis mejillas, como en una carrera. Suspiré e intenté
tranquilizarme. Pero en cuanto escuché su voz divertida al otro lado de la línea,
me derrumbé. Solo le dije que quería verle y sin dudarlo, aceptó. Quedamos las cinco en el parque, y no hablamos en toda
la tarde. Cuando me vio, corrió hacia mí y me dio un abrazo. Yo lloré contra su
hombro y sentí sus manos acariciar con ternura mi espalda. Olía su pelo y su
colonia, y sentía su preocupación. Pero no preguntó, solo me acompañó. Me
miraba y me apretaba la mano. Después, comimos helado de chocolate. Y cuando ya
estaba mejor, me dio un beso en la mejilla, y con un ”tonta”, se despidió de mí.
Entonces, fui feliz. Estaba triste porque me sentía sola, porque no sabía a
quien tenía a mi lado. Estaba triste porque tenía miedo de no tener a esas
personas importantes junto a mí. Pero esa tarde, mi miedo desapareció. Esa
tarde olvidé todo lo que en un principio había imaginado. Esa tarde confirmé lo
que todo el mundo veía, menos yo. Esa tarde descubrí, que tenía una amiga.
lunes, 15 de abril de 2013
Le cogí en brazos. Apoyé su cabeza contra mi pecho, y sonreí al escuchar su respiración tranquila. Acaricié su frente con la yema de dos dedos, y aspiré su aroma. Le acurruqué en su sueño con el movimiento lento y suave de mis brazos. Y le canté. No era una nana, era ternura. Me convertí en su reflejo, en el espejo en el que todos le veían. Mi voz dulce, mi voz tierna, mi voz suave y pacífica. Mi voz fue él, mi voz fue su personalidad. Mi voz fue un bebé.
miércoles, 20 de marzo de 2013
Sentía el verano
Estaba ahí, justamente ahí. Sentía cómo el sol calaba mi piel, y como esta le recibía encantada, tiñiéndose con el paso de los días de un color más oscuro. Sentía cómo quemaba, pero no hacía nada por evitarlo. Sentía las gafas sobre mis ojos, cerrados. Sentía el pelo húmedo, haciéndome cosquillas en la espalda. Sentía la caliente arena jugar entre mis dedos. Sentía el olor de la crema solar que brillaba sobre mi cuerpo. Sentía cómo la pelota de plástico volaba con el poco viento que había. Sentía cómo las olas llegaban y rompían, me encantaba escuchar aquel sonido. Sentía el miedo de unos niños y la alegría de otros por poder chapotear sin que nadie les dijera nada. Sentía sonar el móvil, pero lo dejé, me olvidé de él. No quería moverme. Sentía las voces de los que estaban en el chiringuito. Sentía el respirar pesado del rubio guiri que dormía a un metro de mí. Sentía muchísimas cosas, muchas. Todas llegaban a mí. Sentía tanto que tenía miedo. Pero después me tranquilicé; en realidad solo sentía una cosa: verano.
lunes, 18 de marzo de 2013
De risa a llanto
Llovía. No tenía paraguas. Las frías gotas de agua caían sobre mí. El pelo, evidentemente mojado, se pegaba a mi cara. La ropa, húmeda, pesaba más de lo normal. El maquillaje de mis ojos tiñó de negro mis mejillas. Mis labios, secos, saboreaban las mínimas gotitas. Y yo, mi persona en conjunto, era feliz.
Corría por el resbaladizo suelo de la calle, con los brazos extendidos y la cabeza mirando al oscuro y orgulloso cielo, que descargaba cada vez con más fuerza el agua. Reía. Cerraba los ojos y giraba sobre mi misma. Grité, todo el mundo debía saber que era feliz, y sobre todo, que lo era sin saber por qué. Seguí mi camino, sin destino alguno, cantando y acompañando la música con extravagantes pasos de baile. Movía el cuerpo al ritmo de la melodía inventada que se escapaba casi sin permiso de mi garganta, mi propia melodía. Esa que describía como me sentía, una melodía totalmente desconocida, pero más verdadera que ninguna otra. La banda sonora de aquel momento de mi vida, el acompañamiento a mi felicidad, una forma de tapar la cruda soledad.
De repente, sin poder controlarlo, la alegre melodía se fue tornando gris. Mi cuerpo dejó de bailar saltarín, y se abrazo a si mismo; me rodeé con mis propios brazos. Mi sonrisa desapareció, y con ella mi alegría. Entonces, sin poder evitarlo, la risa se convirtió en un llanto. Un llanto que me obligó a acurrucarme en una esquina de la calle y pasar la noche más fría de mi existencia.
Corría por el resbaladizo suelo de la calle, con los brazos extendidos y la cabeza mirando al oscuro y orgulloso cielo, que descargaba cada vez con más fuerza el agua. Reía. Cerraba los ojos y giraba sobre mi misma. Grité, todo el mundo debía saber que era feliz, y sobre todo, que lo era sin saber por qué. Seguí mi camino, sin destino alguno, cantando y acompañando la música con extravagantes pasos de baile. Movía el cuerpo al ritmo de la melodía inventada que se escapaba casi sin permiso de mi garganta, mi propia melodía. Esa que describía como me sentía, una melodía totalmente desconocida, pero más verdadera que ninguna otra. La banda sonora de aquel momento de mi vida, el acompañamiento a mi felicidad, una forma de tapar la cruda soledad.
De repente, sin poder controlarlo, la alegre melodía se fue tornando gris. Mi cuerpo dejó de bailar saltarín, y se abrazo a si mismo; me rodeé con mis propios brazos. Mi sonrisa desapareció, y con ella mi alegría. Entonces, sin poder evitarlo, la risa se convirtió en un llanto. Un llanto que me obligó a acurrucarme en una esquina de la calle y pasar la noche más fría de mi existencia.
jueves, 14 de marzo de 2013
Hoy no es un buen día
Hoy no es un buen día. No lo es porque estoy en mi casa, con el ordeador sobre mis rodillas, con las noticias en la tele, con el móvil a mi lado y con ganas de llorar. No es un buen día porque debería estar cumpliendo mi sueño. Veo como muchas personas lo consiguen, como le pueden ver a poco metros, escucharle en directo, sentirle cerca. Pero yo no, porque aunque está en mi país, ¿cuánta distancia nos separa? Geográficamente vivo más cerca de África que de España, así que da igual donde esté, porque sigue siendo demasiado lejos.
Las personas que me rodean no lo entienden, al menos la gran mayoría, y eso es lo peor. No se dan cuenta de lo que significa para mí, de lo que lo necesito... En vez de dedicarme palabras de ánimo, se ríen y pronuncian sin pensarlo un "jódete." Pues sí, me jodo aunque tú no lo digas, creéme que lo hago.
Muchas veces me pregunto, ¿por qué yo no puedo y el resto sí? ¿Por qué una persona que no estudia, está ahora mismo gritando a escasos metros de un escenario? ¿Por qué una persona que da problemas en casa, está escuchando su voz en directo? ¿Por qué el adolescente más irrespetuoso está encerrado en un estadio con él? Y sobre todo, por qué yo que estudio, no doy problemas, respeto y soy la hija ideal, PORQUE PUEDO JURAR QUE LO SOY, ¿por qué yo no estoy ahí? Es lo único que pido. Lo único a cambio de todo lo que hago. Y no, no lo tengo.
Never Say Never, Believe, los sueños de hacen realidad, lucha por tus sueños... Sí, yo no lo dudo. No puedo dudarlo porque le tengo a él como ejemplo. Esa persona que salió de la nada, para convertirse en el todo de mucha gente. En mi todo. Él es la clara prueba de que todo esto es cierto, pero no es fácil confiar cuando una y otra vez, ves escapar tu oportunidad.
Las personas que me rodean no lo entienden, al menos la gran mayoría, y eso es lo peor. No se dan cuenta de lo que significa para mí, de lo que lo necesito... En vez de dedicarme palabras de ánimo, se ríen y pronuncian sin pensarlo un "jódete." Pues sí, me jodo aunque tú no lo digas, creéme que lo hago.
Muchas veces me pregunto, ¿por qué yo no puedo y el resto sí? ¿Por qué una persona que no estudia, está ahora mismo gritando a escasos metros de un escenario? ¿Por qué una persona que da problemas en casa, está escuchando su voz en directo? ¿Por qué el adolescente más irrespetuoso está encerrado en un estadio con él? Y sobre todo, por qué yo que estudio, no doy problemas, respeto y soy la hija ideal, PORQUE PUEDO JURAR QUE LO SOY, ¿por qué yo no estoy ahí? Es lo único que pido. Lo único a cambio de todo lo que hago. Y no, no lo tengo.
Never Say Never, Believe, los sueños de hacen realidad, lucha por tus sueños... Sí, yo no lo dudo. No puedo dudarlo porque le tengo a él como ejemplo. Esa persona que salió de la nada, para convertirse en el todo de mucha gente. En mi todo. Él es la clara prueba de que todo esto es cierto, pero no es fácil confiar cuando una y otra vez, ves escapar tu oportunidad.
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